Cuando me das paz
yo te doy amor
y si me das paciencia
yo te doy armonía.
Si callas por las noches
entonces yo te contemplo
es tan bello tu rostro
alargado por la luz de la Luna
y tus ojos que descansan
sin sosiego.
Cuando ardes en pasión
entonces te tomo
y te poseo
y te amo
y te abrazo
y tu piel roza la mía
y las lágrimas se disipan
y los árboles son movidos
por el viento desatado
que nos desata.
Así eres cuando no eres
un trozo de melancolía
como una nota que suena a medias
y se desintegra contra la nada:
Te vuelves tan poderosa
como una fuerza planetaria
o su corolario universal.
Así eres cuando te vuelves
con el cabello suelto
y me buscan tus ojos.
Y cuando me buscan tus labios
y se refrescan contra los míos
entonces yo los recibo
como un cuerpo divino
una sublime carne
un destello violeta
y me pasan tantas cosas
por dentro y por fuera
que te reconozco entre todas
como la mía.
Por último, cuando te vas
a tu sueño de primavera
yo te contemplo y espanto
todas tus quimeras
y me dices "te amo" dormida
y cuando despiertas me besas
te vuelves oro brillante
como una luz permanente
te tornas todos los sueños
y el final de mis penas.
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