martes, 6 de mayo de 2014

Retrato de una noche de enero

Brillas y te acabas
como un destello
como tus ojos de noche
con la calma del mar
sonando hacia el oeste.
¿Duermes?
Despierta y ven conmigo
que en esta cama individual
hay espacio para dos.
¿Tienes frío?
Entonces desnúdate
y vístete con el calor de mi cuerpo.
Te veré de madrugada
en la azotea
y te haré el amor dos veces
a mi manera
descansarás un momento
escuchando el rocío
que humedece nuestros cuerpos
hasta el hastío.
¿Es verano?
Entonces somos nosotros
amándonos de mil formas
y con la esperanza remota
pero abierta
sin aún alguna yaga
que la someta.
¿Ves estas estrellas?
Son las mismas de esa noche
en que luego de enseñártelas
te llevé a un sofá
y te hice el amor
no una, sino mil veces
pues te amé con mis ojos
con mis manos
con mis ganas
con mis llantos
con mis deseos
con mi esperanza
con mi dedicación
con la extrema delicadeza
de sostener tu cabeza
de acariciar tu cabello
de penetrar en tus ojos
y que los dejaras ser tuyos.
Estas estrellas
hoy iluminan otros lugares
que también hemos hecho nuestros:
Déjalos, ante el canto preciso
todo serán nuestros.
Y te llevaré en otra noche
a conocer mis lugares
y sentirás que en mis brazos
verás las estrellas
y entonces cada noche
será una nueva
porque este amor te presente
con tanta fuerza
que no sabrás donde empieza
ni donde termina.

Ya no son necesarias las quimeras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario