Dejé mi espíritu contigo
y camino sin sombra
como una barca
avanzando por un mar
en mediodía.
Dejé mi espíritu contigo
y me ahogo
mientras avanza acérrimo
el vagón del último tren
¿Por qué estás tan callada?
Cuando el sol avance
y las hojas se dibujen en la acera
ante el calor de su fulgor
yo estaré acá
y, mi espíritu, contigo.
¿Dónde han ido todas las hojas
de la hojarasca?
¿Dónde los pétalos caídos
en el último otoño?
Estarán donde estés tú
porque ante mi dolor
trajiste primavera.
Y, ¿dónde estará mi espíritu
cuando me calle para siempre?