jueves, 12 de junio de 2014

Sendero nocturno

Desde el ser gélido
De este aire que me nubla
Sospecho las andanzas
De la noche solitaria.

Camina callada
Como tus miradas y laa mías
A través de los pasillos
Que nos vieron nacer.

Y ya no hay tiempo
Para los bemoles;
Ya no queda espacio
A las dudas.

O somos o no somos.
Comprende cuando digo
Que no hay pie atrás
En el sendero que emprendimos
Al calor de las noches
Nuevas y tempranas de enero:
Ya no somos tú, ni yo
Sino que somos juntos.

El frío y el dolor me congelan
Y me asustan.
La ansiedad ha vuelto
Con su boca de muerto.

Las calles colmadas de pozas
Que se congelan paulatinas
Me recuerdan que en tu templo
No existe el frío.

Las mañanas triunfales
Se han disipado
Y no queda ya el rastro
De sus pies de niño.

Nada hay fuera de aquí
Ni fuera de ti
Sino la noche absoluta
Que me quema.

Allá donde andas
Estoy yo;
Acá donde ando
Eatás tú:
No te irás,
Pues nunca lo hiciste
Y hoy, que te puedo besar
Olvido el tiempo
En que solo eras azar.

La calmada noche
Se va acabando,
Mi cansada vida,
Recomenzando
Porque estás tú.