martes, 27 de mayo de 2014

Ya no te espero

Ya no te espero,
porque llegaste,
porque hiciste luz
en todos los rincones.

Ya no te espero
porque tus vientos
acarician mi rostro:
hoy, solo te tengo.

Te miré demasiado
a través de mis ojos cansados
y el horizonte que fuiste
hoy duerme entre mis brazos.

Ningún veintiséis,
ningún aroma de ventisca,
ningún hábito perdido,
ni la solapa de la noche.

Ya nada es lo mismo
porque crecimos,
porque encontramos un sendero
que convergió en nuestros labios.

Ya no te espero,
hoy es el tiempo del retorno
a lo que fuimos de antemano
a ser amigos, que se aman.

Ya no te espero,
ya que eres el océano
en el que nadan mis peces
y rebrotan mis romances.

Esta noche dejaré la ventana abierta
a ver si entras como un rocío
que cae sobre mi alma
y la humedezca con su esencia.

Ya no te espero,
pero cada noche que no estás
yo te sigo esperando
como te esperé, como te espero
y como te esperaré por siempre.

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