martes, 18 de marzo de 2014

Canto para ti

Aquí yacen relumbrantes
las claves de un cielo despejado.
Aquí descansan luminosas
tus manos entrelazadas con las mías:
¿Desde dónde venimos para amarnos
como si el mundo estuviera condenado?
De las frutas de tu mesa sin uso
o cuyo uso quiere renovarse,
como tu cama cobija nuevos aires
hermosas canciones, poesías claras,
sinfonías al amanecer
y rosas en tu velador;
desayunos inesperados
y nuevos cuerpos
como el tuyo y el mío
transfigurados por lo frío de la noche
que los entrelaza.

Si viviste otros tiempos
sin mí como en tus sueños
volverán a latir tus sentimientos
en un reino que no verá esconderse el sol
de un amor que florece cada día.
Pues tú, mujer de rostro alargado
cuyos ojos derraman miel divina
que al beberla de mañana
hacen revivir lo jamás vivido
un amor relumbrante como el cielo
de las tierras remotas en el norte
y las notas de una canción jamás cantada
que danzan a través de tu vientre desnudo.
Maestra deslumbrante, flor remota
refulgente sol de primavera,
hueles a las rosas que dejé
sobre tus pechos desnudos
y los besé tantas veces
que soy en ellos.

Tú te quedas en lo que dejas en mí
como si fueras una historia repetida
a través de generaciones de amor y caricias
descansando remotas en el tiempo.
Yo te amo y lo hago desde aquí
en mi amplio castillo envejecido,
como un ropero de abuela,
como un cenicero arrancado al recuerdo.
Estoy aquí, para ti esta noche delirante
y te veo en todo lo que brilla
como si tu esencia fuese una paloma
o las alas de una mariposa.
Porque eres extremadamente hermosa
yo te canto estos versos al oído
esperando más pronto que tardío
cantarlos amoroso en tu ser.


No hay comentarios:

Publicar un comentario